QUIEN TIENE BOCA SE EQUIVOCA
Y EL QUE LO MIRA ES UN MARRANO.
¿O era cristiano?
Bueno, eso.

Si no lo hubiera leído, yo no sabría si esos labios son de mujer o de hombre. ¿Cómo representarían los labios de un hombre? Tal vez se deba a que son urinarios masculinos; de ahí que se interprete que los labios han de ser de mujer. Y si fueran de mujer, ¿qué? Y si fueran de hombre, ¿qué? Pueden gustar o no, pero ser polémicos…
Ella: Cuando puedas, envíame tu foto de esta semana, cuore, amore mío, so sireno, muso de mis meninges, Dulcineo.
Él: ¡Oído barra! Ahora mismo te la mando.
Y EL QUE LO MIRA ES UN MARRANO.
¿O era cristiano?
Bueno, eso.

Estos urinarios han sido retirados de un McDonalds de Holanda por “polémicos”, puesto que, según se dice, representan bocas femeninas. (20minutos.es, 13.07.2006)
Si no lo hubiera leído, yo no sabría si esos labios son de mujer o de hombre. ¿Cómo representarían los labios de un hombre? Tal vez se deba a que son urinarios masculinos; de ahí que se interprete que los labios han de ser de mujer. Y si fueran de mujer, ¿qué? Y si fueran de hombre, ¿qué? Pueden gustar o no, pero ser polémicos…
A veces el receptor es más retorcido que el emisor. O sea, lo supuestamente malo no está en el mensaje, ni en quien lo emite, sino en quien lo interpreta. Lo cual me recuerda un tierno sucedido.
Éste es un breve pasaje entre dos personas enredadas en amoroso delirio de compleja, larga y profunda historia.
Por supuesto, es totalmente ficticio, inventado. Los dos enamorados, un hombre y una mujer a los que separan miles de kilómetros, se comunican por teléfono, por sms y por cibercorreo. Son amores hijos de las nuevas tecnologías. El amor platónico del siglo xxi, la sublimación de la virtualidad. Jamás se han tocado. Bueno, sí, una vez, pero como excepción (y ésa sí que es historia complicada). La cuestión es que un día se intercambian los siguientes sms:
Éste es un breve pasaje entre dos personas enredadas en amoroso delirio de compleja, larga y profunda historia.
Por supuesto, es totalmente ficticio, inventado. Los dos enamorados, un hombre y una mujer a los que separan miles de kilómetros, se comunican por teléfono, por sms y por cibercorreo. Son amores hijos de las nuevas tecnologías. El amor platónico del siglo xxi, la sublimación de la virtualidad. Jamás se han tocado. Bueno, sí, una vez, pero como excepción (y ésa sí que es historia complicada). La cuestión es que un día se intercambian los siguientes sms:
Ella: Cuando puedas, envíame tu foto de esta semana, cuore, amore mío, so sireno, muso de mis meninges, Dulcineo.
Él: ¡Oído barra! Ahora mismo te la mando.
(Como se puede observar, ella es mucho más apasionada; pero no se puede negar en él un solícito desenfado poco común, pues no es camarero.)
Ella: ¿Oído “barra”? Huuummmm. Siempre estás pensando en lo mismo, pillín.


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