29.5.06

SIGILO PROFESIONAL
El viernes pasado la ministra de Cultura, a petición de nadie, manifestó su consternación ante un agravamiento repentino de la enfermedad de Rocío Jurado. Una confidencia pública (nótese la paradoja) que provocó revuelos y revoloteos masivos en torno a la casa de la cantante.
Precisamente ayer, en plena senda rural Gijón-Tamosperdíos, me encontré con un buitre que recargaba las pilas de su grabadora. Me contó que le habían enviado a Villa Jurado como enviado especial de Salsa gRumOSA.

-¡Qué gran voz, qué gran artista, qué gran mujer!- exclamó compungido, mientras se relamía los juguillos que se le escurrían por las comisuras del pico. Me sorprendieron la longitud y flexibilidad de su lengua, para ser un buitre. Debe de ser cosa del calentamiento del planeta, que produce mutaciones insospechadas.