EL REY, LA GRAVEDAD, UN ENTRENADOR Y UN LUBRICANTE
"Capello opina que España está creciendo porque Franco lo dejó todo muy bien organizado" (ElPaís.es)
Capello no es un historiador. Mi autismo en materia futbolera no me impide saber (más quisiera) que Capello es un entrenador de fútbol. Por eso, al leer el titular, creí que el Franco al que se refería era otro entrenador que le había prcedido en el cargo y al que agradecía su labor. Mejor hubiera sido redactar la noticia así:
"Capello (entrenador de fútbol) opina que España (no la selección) está creciendo porque Franco (el no entrenador; enterrador, si acaso) lo dejó todo muy bien organizado"
Se puede objetar que estas aclaraciones ocupan un espacio precioso y el titular sería excesivo. Y lo entiendo. Lo que no me explico es por qué este asunto merece siquiera un titular.
El afán de concisión provoca a veces ambigüedad. Como en este caso:
“Realizan una operación quirúrgica en ausencia de gravedad”
(20minutos.es, 27.09.2006)
Yo pensé: ¿para qué operan a nadie si no es cosa grave? Pero no: se referían a que se había realizado una operación quirúrgica en pleno vuelo, lo cual, al parecer, supone ausencia de gravedad.
Más grave es esto:
“El Congreso rechaza tramitar las preguntas de ERC sobre la supuesta cacería del Rey de un oso borracho”
(20minutos.es, 25.10.2006)
A ver: ¿quién estaba borracho? ¿El oso o el Rey?
Si bien la falta de claridad es un error en el lenguaje periodístico, la ambivalencia puede ser un recurso expresivo en otras disciplinas. Un ejemplo. Este anuncio:
¿Una hermosa puesta de sol? No sólo. La clave para entender la disposición de los elementos en el paisaje es el producto que se anuncia: un gel lubricante. ¡Ajáaaa!




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