20.9.06

NUEVOS MONSTRUOS


Antes se decía (supongo que ahora también, pero trasciende menos) que los caminos del Señor son inescrutables. Preciosa palabra "inescrutable"(merecería escribirse con "X", que le daría más empaque); de esas que uno suelta a la menor ocasión una vez la aprende.

En la sociedad de la infoxicación (saturación de información) y las nuevas tecnologías, los caminos inescrutables son los de la teleconexión y, sobre todo, la ubicuidad y el poder omnímodo (Jesús, otras dos expresiones de las que dan lustre) de los virus. Los virus escriben hoy las historias para no dormir y seguramente protagonizarán la personificación del mal en los cuentos infantiles de las generaciones inmediatas.

Para muestra, el terror que destila la carta de esta mujer:

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Es que ni la tinta respetan estos seres espantosos.