ESTUPIDEZ Y OTROS SÍNDROMES
Un científico alemán ha estado probando pastillas anti-estupidez en ratones y moscas de la fruta con resultados prometedores (20 minutos.es, 6.08.2006).
La estupidez es una tara que nadie reconoce como propia y sin embargo sabemos con certeza que abunda en nuestra especie. Una de las máximas más citadas es aquella de Einstein según la cual sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
Cipolla, con perdón, en su libro Allegro ma non troppo (1988) establece las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana y diferencia cuatro clases de individuos según un análisis de costes y beneficios, del siguiente modo:
Desgraciado: aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.
Inteligente: aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.
Bandido: aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.
Estúpido: aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo.
Para este historiador económico, el estúpido es el tipo más peligroso y funesto, pues sus acciones, al carecer de lógica, nos cogen por sorpresa e impiden por la misma razón una defensa racional. Lo irracional descoloca y devasta.
-->Saber más: aquí.
La estupidez es una tara que nadie reconoce como propia y sin embargo sabemos con certeza que abunda en nuestra especie. Una de las máximas más citadas es aquella de Einstein según la cual sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
Cipolla, con perdón, en su libro Allegro ma non troppo (1988) establece las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana y diferencia cuatro clases de individuos según un análisis de costes y beneficios, del siguiente modo:
Desgraciado: aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.
Inteligente: aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.
Bandido: aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.
Estúpido: aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo.
Para este historiador económico, el estúpido es el tipo más peligroso y funesto, pues sus acciones, al carecer de lógica, nos cogen por sorpresa e impiden por la misma razón una defensa racional. Lo irracional descoloca y devasta.
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Desde un punto de vista etimológico, “estúpido” procede del latín “stupidus”, que significa “quedarse extasiado, atónito, maravillado”. El cariz peyorativo del término probablemente venga de la cara boba que padece toda persona en estado de estupor o pasmo. De la misma familia es “estupefaciente”, sustancia que maravilla, alucina y al final entontece.
Ayer uno de los grandes de las Españas, Wyoming, en su programa (El Intemedio, la 6, de 20,45 a 21,15) hablaba de una enfermedad real: el síndrome del acento extranjero. La universidad Jaume I, por ejemplo, tiene varios artículos publicados al respecto. Esta enfermedad afecta a las personas que hablan su lengua materna con acento extranjero. ¿A quién se puso en el programa como paciente emblemático (Emblematic patient) de este síndrome? A ése mismo que estás pensando. Al de “estamous trabahando en ellou”. Pues sí. Lo que le faltaba al eximio expresi: víctima de conspiraciones y enfermo. Encima.
A ver si para esta tara, como para la otra, el doctor de las pastillas anti-estupidez encuentra remedio. Ojalá.
Nota curiosa: el siglonimo inglés que denomina el síndrome del acento extranjero es FAS. Si le añadiéramos la E de estupidez antes de la S, tendríamos... Pues eso.


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